
Cuando en Volvo anunciaron que iban a probar su sistema de conducción autónoma en condiciones reales ya en 2017 no estaban de broma. A fecha de hoy, son muchos los fabricantes que avanzan en el desarrollo de tecnologías específicas que posibiliten la opción del auto-pilotaje, tal y como os hemos ido contando casi desde el inicio de Motorpasión Futuro.
Volvo es quizá uno de los más avanzados en ese aspecto, en consonancia con ese objetivo por la seguridad que se marcó la compañía, el de que ninguna persona falleciera o resultase herida dentro de uno de sus coches. Pues bien, he aquí el primer paso serio de Volvo para cumplir con su propio compromiso: el fabricante ha presentado al mundo los detalles de la tecnología clave que montarán sus coche autónomos dentro de un proyecto bautizado como Drive Me.
El sistema integra una compleja red de sensores, la tecnología de Car-to-Infraestructure desarrollada por Volvo y los sistemas autónomos que ya conocíamos del fabricante, como Volvo City Safe. El fabricante insiste en la combinación de los componentes que configuran su sistema y en el "trabajo en equipo entre estos".

Puestos a contarlos, dentro del proyecto Drive Me encontramos hasta 11 desarrollos esenciales. Vamos uno por uno:
Tecnologías de "sensorización". Este primer punto, que englobo a todos los demás, se refiere a la solución en conjunto que permite posicionar y generar una vista de 360 grados alrededor del vehículo. Esto se consigue gracias a la combinación de diferentes radares, cámaras y sensores láser o lidar (Laser Imaging Detection and Ranging), que a su vez crean un mapa en tiempo real de los objetos fijos y en movimiento de la zona por donde nos movemos. Esta información es además contrastada con la que procede del GPS y un mapeado que en constante actualización.Radar y cámara combinados. Ambos elementos se alojan en el parabrisas, de una manera idéntica a la que pudimos ya ver con el Volvo XC90 al presentar el ya mencionado sistema City Safe. El trabajo en conjunto de estos dos elementos se encarga de leer la señalización en carretera, de la curvatura de la carretera y de la detección de objetos (englobando dentro de objetos, aunque suene contradictorio, a peatones, ciclistas y resto de vehículos).


Visto lo visto, Volvo insiste en el hecho de que su sistema se acerca a un 100%, no de autonomía, sino de seguridad. Y es que en caso de emergencia, como decimos, se avisará al conductor para que tome el control, y en caso de no ser posible, el coche buscará un lugar seguro donde estacionar.
Quizá el punto más oscuro, del que ya hemos hablado en otras ocasiones, es de la gestión de situaciones complicadas, las que presentan un dilema de elección tanto para nosotros como para "la máquina". En Volvo aseguran, sin dar más detalles, que Drive Me está preparado para estas, señalando además la ventaja de que el piloto automático es capaz de actuar mucho antes que nosotros.

Uno de los máximos responsables del desarrollo de esta tecnología, Peter Mertens, advierte sobre que diferencia su trabajo:
Es muy fácil poner un cuarto de estar en un coche y decir que esto es lo que ocurrirá dentro de 10 años. Es más complicado crear un sistema que pueda funcionar en condiciones de tráfico real.
Como podéis comprobar, Volvo insiste especialmente en la introducción de la conducción autónoma en coches "reales", condiciones de tráfico "real" y con clientes "reales". Quitando ese aura promocional que acompaña a su anuncio, lo cierto es que están en condiciones de acercarse. De momento, 100 coches autónomos tienen un cita en Gotemburgo en 2017.
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